En este proceso, los padres son claves ya que son ellos quien enseñan a sus hijos a autorregularse.
Para ello es necesario que adecuen el ambiente, estableciendo rutinas, hábitos, horarios, normas etc.
Reforzando éstas acciones mediante señales, dibujos, carteles, fotos, sonidos, cronómetro etc.
Se busca que los niños aprendan a Interiorizar los procesos; a pensar en voz alta, repetir las ordenes, para que puedan recordar lo que deben hacer, darse auto instrucciones, pensar en el furo presente y las consecuencias de sus actos.
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En estas situaciones se trabaja mucho con El Modelado Cognitivo:
En el cual los padres se convierten en un modelo para sus hijos, se convierten en sus guías, se enseña con el ejemplo.
Los niños ven a sus padres, controlados, tranquilos, reflexivos, dándose auto instrucciones, lo que les permite aprender de una manera más visual y real.

26 niños con TDAH presentan un fallo en la inhibición conductual que retrasa la adquisición de la capacidad de control de la interferencia, según su modelo del tratamiento del TDAH está la necesidad de enseñar a estos niños a mejorar su capacidad para definir los problemas; a buscar las soluciones que mejor convengan a cada situación, teniendo en cuenta múltiples perspectivas; a mejorar su capacidad para darse autoinstrucciones; a saber automotivarse y mantener el esfuerzo hacia sus objetivos.
También admite que las técnicas operantes son eficaces pero no suficientes para controlar la heterogeneidad del TDAH, por otro lado respecto a los tratamientos conductuales o cognitivo-conductuales, se ha constatado una mejora social y académica a corto plazo (Grizenko, 1997). Entre los efectos a corto plazo se ha observado una mejora en la conducta de atención y en el rendimiento académico del niño, una disminución de la hiperactividad motriz, y una mejora en la conducta social (Taylor, 1991). Destaca los programas de intervención cognitivo-conductuales con mejores resultados en el tratamiento del TDAH son el de Kendall y Braswell (1985), y el programa de Braswell y Bloomquist (1991).
Padres y profesores hablan positivamente tras la aplicación del programa, por la mejora observada en la inhibición de la conducta (impulsividad) comprobada en las pruebas aplicadas al niño. Formula una objeción a este trabajo que se refiere a la opción de aplicar un programa de tratamiento cognitivo-conductual a niños con TDAH sin combinarlo con tratamiento farmacológico y también formula que algunas investigaciones que han combinado diversos tipos de tratamientos a niños con TDAH indican que la aproximación óptima en el tratamiento del TDAH es la intervención multimodal, que combina la intervención con los niños con TDAH. Señala que los resultados obtenidos en esta investigación son esperanzadores en cuanto a la eficacia que se puede esperar de la aplicación de los tratamientos cognitivo-conductuales. Sugiere la necesidad de continuar investigando en el campo del tratamiento.
Memoria: Rotger M. (2017), vislumbra a la memoria como la capacidad de procesar, codificar, almacenar, evocar, registrar y comunicar la información. En casos de TDAH esta capacidad se ve afectada por el déficit atencional y el estilo de procesamiento cognitivo, dada la naturaleza del niño, este suele almacenar poca de la información proporcionada en clases (enseñanza uni-sensorial auditiva), pero puede almacenar y poner en práctica el conjunto de información de aprendizajes mediante la estimulación multi-sensorial, táctil y visual, capaz de impactar en mayor medida su atención y está directamente sintonizada con su estilo de procesamiento.
ESTILOS DE VIDA SALUDABLE
Torrez R. (2013) a través del portal virtual TDAH y tú. Comparte una lista variada de consejos útiles en la dieta de niños con TDAH: - Enriquecer la dieta en ácidos grasos, omega 3 y omega 6, que son beneficiosos para el cerebro pero no son producidos naturalmente por el cuerpo. (estos se encuentran en la sardina, salmón, atún, nueces y calabaza). - Alimentos ricos en triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina, que es una sustancia química relacionada con el sueño. (ej. Pollo, leche, nueces y semillas de ajonjolí – sésamo) - Alimentos ricos en zinc y vitamina b6, necesarias para sintetizar la serotonina - Practicar ejercicio físico de forma frecuente. - Hidratarse correctamente: agua, leche, zumos naturales. (de uno a dos litros al día, mayor en verano). - Involucrar al niño en el proceso de preparación de la comida y el adulto responsable acompañar al niño en su dieta. - Mantener una dieta equilibrada, adaptada a cada niño o niña.
Sueño y vigilia: Masalan P., Sequeiday J., Ortiz M. (2013), en su artículo sobre el sueño y su importancia en el desarrollo infantil, mencionan como el desarrollo normal de esta actividad neurovegetativa otorga información invaluable para estimar la calidad de vida de los niños.
Sin duda la importancia del sueño es crucial en esta etapa de desarrollo y en niños con TDAH, que presentaran problemas y dificultades educativas, se constituye en un factor negativo seriamente agravante de la situación del infante.
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